miércoles, 17 de septiembre de 2014

Llegó el día.

¡Por fin!

Iba caminando sola y me puse a pensar, a recapacitar a volver a pensar una vez más,y llegué a la conclusión que las piedras que llevo en mi espalda son lastres que no olvido porque en realidad no merecen la pena.

Me ha costado verlo, pero más vale tarde que nunca,además estoy segura que algún día ella y él verán la luz al camino, esa vía de escape que nos mantenía vivos,el amor.

El amor y la amistad ...¿Difícil...pero no imposible,no?

No tengo los mismos sueños que ayer ni la determinación del mañana, de momento sólo tengo al presente al frente.

Ese presente que juega a equivocarse y a veces lo hace y otras acierta...Necesito reír con una persona especial,necesito ser parte de alguien, necesito que me den cariño,que me quieran; necesito tanto y no tengo nada.Bueno seamos sinceros, tengo muchas personas y razones para seguir hacia delante y no ir con esas piedras en forma de lastre en la espalda...pero no sé, quiero volver a encontrar un refugio, un hogar, sobre todo quiero que las farolas de nuestra calle se apaguen y...muestres tu corazón por la ventana de tu habitación.

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